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En ocasiones pienso
que eres como la menstruación:
apareces cada mes, 
me desgarras el alma y te vas 
dejándome con lágrimas de sangre.
A veces quisiera
cerrarte la boca con una compresa
para amortiguar 
el veneno de tus palabras.
A veces sueño
que te retrasas, que no llegas
y respiro tranquila
porque ahora tendré meses 
esperando una luz nueva.
A veces deseo
que venga a mí la menopausia
para cortar la hemorragia
que en mi dejas.
En ocasiones me cansa
que vayas y vuelvas.
Que hagas tu voluntad
sin importarte cómo me dejas.
En ocasiones quisiera ser valiente
para decirte, «¡ahí te quedes!»